Falsos amigos en Portugués

essen-und-trinken-getranke--glas-wasser--wasserglas--schwarzer-hintergrund_3244924por Luis Esnal

Si en portugués sobrenome es apellido, y apelido es sobrenombre, el portugués puede ser más traicionero de lo que parece, pensé, cuando al llegar a Brasil como corresponsal comencé a sumergirme en las sutilezas de la lengua de Fernando Pessoa. A veces parecía fácil, otras un poco más difícil. Escritas, muchas palabras eran parecidas. Pronunciadas, no tanto: en el español tenemos cinco vocales, pero en el portugués son esas cinco con todas sus variaciones: la a tiene tres sonidos diferentes, la e dos, la o otras dos y hasta la u suena diferente según la palabra. Con el tiempo uno va descubriendo los llamados falsos amigos, gramaticalmente conocidos como falsos cognatos. Es decir, no le ofrezca una propina al mozo: propina quiere decir coima. Ni se sorprenda si le dicen que le cobrarán la sobremesa: puede quedarse charlando todo lo que quiera, pero sobremesa en portugués es postre, y el postre hay que pagarlo. Ni le diga luego al mozo que la comida estaba exquisita, porque será algo así como decirle que estaba desagradablemente extraña. Si le dice a alguien la extraña, le estará diciendo que la considera extraña. Y si pide un vaso con agua, le traen un florero. Vaso se dice copo, pero copa se dice taça. Y taza se dice xícara. La cadena puede seguir hasta el infinito. Los gestos son un capítulo aparte. Imitar a un pato con la mano apuntando hacia la boca quiere decir que uno va a comer. Y, eso sí, nunca haga en Brasil el signo de OK en que se junta el dedo pulgar con el índice, porque será casi lo mismo que elevar el dedo mayor, con total impunidad y una sonrisa en el rostro.

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